
Janca fuera de
Janca...


APPROCHE Texto de Olga Lucía
Lozano G. Editora en Jefe, Calle22.com
Podría,
como parte de un lugar común, decirse escuetamente que Janca
es una fotógrafa colombo francesa, cuyos trabajos han
recorrido galerías de ciudades como Bogotá, México, Nueva
York, Washington y Londres.
Pero esa sería una
referencia demasiado fría para definir a alguien que más que
invadir galerías con secuencias depuradas, ha profanado
lugares sacros con sus imágenes entre profanas y poéticas y ha
seguido la ruta de la lucha eterna con las formas, las sombras
y los personajes.
Con una estética que por momentos se
confunde con el lenguaje teatral, el blanco y negro de Janca
es parte de un discurso que va más allá de la anécdota. En ese
sentido, por ejemplo, sus bellas y bestias transgreden toda
previsión. La conceptualización y construcción de los
personajes que se posicionan de sus fotografías es de lejos
una apuesta mucho más sólida que la de muchos montajes
teatrales. No en vano, define desde una perspectiva creadora
el renacimiento de seres que habrían podido sucumbir ante el
nombre de quien los interpreta y perder ese minuto fugaz en
que evidentemente las mujeres y los hombres del pasado toman
vida.
Por eso, Janca fuera de Janca es una proyección
de los hacedores de mundos. Una mirada que mueve
sincronizadamente los delgados hilos de las formas y las
historias, a través de una cámara fotográfica. Janca fuera de
Janca es un híbrido, un ser de esos en los que se funde sin
explicación, y quizás milagrosamente, la mirada de pintores,
directores, diseñadores y pintores. Ella es todo eso y a la
vez una generadora de vidas ajenas.

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